martes, 22 de abril de 2014

EL HÁBITO DE POSTERGAR

"No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy"

Muchos me preguntan "¿Qué es procrastinar?" Cada vez que lo menciono. "¿procrasti-qué? Qué palabra tan extraña".

Todo el mundo procrastina.  
Es una conducta normal, habitual y tan antigua como el hombre. Y hasta cierto punto saludable, cuando nos permite alejarnos de todos aquellos estresores que nos causan algún tipo de perturbación psíquica transitoria: angustia, irritabilidad, cansancio repentino, estado de abrumación. Eso sí, lo ideal, sólo por un momento.
Procrastinar es un tipo de comportamiento evitativo que se enfoca en hacer cualquier actividad trivial cuando en realidad deberíamos estar haciendo algo importante. Básicamente: Es el arte de posponerY procrastinamos cuando una tarea nos resulta tediosa, estresante, o fuertemente ansiógena (ej. Ir al médico, estudiar, realizar un informe).

La idea fundamental es evadir una obligación y distraer la mente de aquello que nos perturba. Un ejemplo claro es meterte en Facebook o ir a ver una película cuando deberías estar estudiando o escribiendo un e-mail.

Otras de las razones es la falta de motivación, bajo interés y poco disfrute de una tarea que nos resulta obligatoria, entonces lo cambiamos por algo totalmente diferente y placentero.

El problema está cuando nos paralizamos y sólo nos quedamos ahí, por lo agradable que es. Y nos quedamos como el avestruz que pone su cabeza bajo tierra: esto no soluciona el problema, sólo lo retrasa.

"En el 2006, la psicóloga Fuschia Sirois de la Universidad de Windsor en Ontario, reportó que en un estudio de 254 personas adultas que fueran inclinadas a posponer, demostraban un aumento en sus niveles de estrés y mayor número de problemas de salud que las personas que cumplían sus cometidos puntualmente".


¡ACABA CON LAS DISTRACCIONES!
Cinco pasos para intentarlo


1. ¡Hay que empezar!
Tan sencillo y complicado como eso. No dilates más, y entre más postergues más tarde saldrás de la obligación. No esperes más en dar comienzo a lo que debe hacerse. Dejar tu "coeficiente emocional" de lado y céntrate en la tarea. Empieza de inmediato, aunque la resistencia para hacerlo sea gigantesca.

2. Construye un contexto simpático
El trabajo no tiene por qué ser doloroso ni sacrificado, tampoco largo y aburrido. Intenta incorporar elementos de diversión: Pon música, algún cocaví para "picotear", acompáñate con un saborizante mate, un té, busca un lugar agradable o a una persona que te inspire. O simplemente parte con la sencilla tarea de ordenar el entorno donde trabajas. Empieza por arreglar, limpiar y despejar tu escritorio para que te genere un lugar agradable para estar y producir.

3. Date directrices
Date órdenes. Dirígete en voz alta: <<¡Basta ya! Me dejo de ver televisión y empiezo a leer esta materia>>, <<Apago la notebook, la guardo en su mochila y se va al final del armario donde no la vea>>, <<Me ducho, voy por las compras de la semana, me preparo un café y empiezo a mandar todos los e-mails pendientes>>. Las auto-órdenes audibles, en mi opinión, son mejores acatadas por uno mismo que sólo pensarlas. Quizás a ti también te funcione. 

4. Organízate
Comienza preparando una lista con las actividades más fáciles en hacer (o más placentera) como las primeras de la lista -porque son las más rápidas en terminar- hasta las más complejas, y empieza en ese orden. A medida que vayas cumpliéndolas, una a una, aumentará tu capacidad de auto-eficacia, control y sensación de alivio.
Créate un horario (de estudio o trabajo) en tu agenda para laborar en tus quehaceres. Elige un momento del día para realizar tus tareas (¡y hazlo!) Ej. Entre las 16 -17 hrs. respondes todos tus correos. Y fundamentalmente distribuye tu tiempo de forma balanceada entre el trabajo, el descanso y el placer. Hay tiempo para todo.

5. Recompénsate
Finalmente no hay nada mejor que un "cariñito" con algo que sabes que te gusta y aplícalo cada vez que finalices alguna actividad. Utiliza la técnica Objetivo-Recompensa y cúmplelo una vez que termines un objetivo determinado. Óyeme bien: ni antes ni durante... ¡una vez que termines!

Y sobre todo ¡FUERZA DE VOLUNTAD!.
Por ahí te sirve buscar por tu propia cuenta elementos que sabes que te elevarán la motivación: Conversar con alguien, salir a trotar, ver un video alentador en YouTube, una ducha fría... pero no te quedes haciendo todo eso y nunca en empezar la tarea, porque ahí, sin darte cuenta, ya estás procrastinando... otra vez.
Luego me cuentas que tal te fue.





Lic. Diego Ignacio Almonte
Psicólogo
@Ballpointblue
almonted.ignacio@gmail.com
fb/diegoalmontepsicologo



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